Por José Elizondo Alvarado

Fue una reunión más que de amigos, de hermanos. Periodistas, directivos y principalmente exfutbolistas que alguna vez militaron en el equipo Universitario.

De pronto me bajo del vehículo de Felipe Guerra y veo dos figuras conocidas. De uno me acordé de su nombre: Enrique Frech, de los primeros porteros de los Tigres. El segundo muy atento se acercó a saludar y dijo José Luis Puente,l a sus órdenes. Y cómo no recordarlo, si en un partido Tigres vs Puebla hubo una bronca fenomenal allá por 1974, ya Tigres en Primera División. Para ese juego la crónica la hacía el doctor César Saldaña y yo cubría vestidores y entrenamientos para TRIBUNA de Monterrey y para el ESTO, pero esa noche el doctor Saldaña no pudo asistir al juego, así que Pepe Reyna, jefe de Deportes de Tribuna me localizó en el palco de prensa del estadio Universitario a minutos de iniciar el juego y me dijo que yo haría la crónica.

Buen juego con buenos goles y buenas jugadas. Cuando faltaban 15 minutos para terminar el encuentro ya estaba yo detrás de la portería sur de CU, cuando hubo una jugada dura en la que José Luis Puente participó y que se arma la batalla campal. Cómo entonces no acordarme de José Luis Puente, quien en esa temporada hizo 34 goles… todo un record en torneos largos.

Luego entré a la lujosa casa del exjugador de Tigres Horacio González Palomo, gran anfitrión por cierto. Empecé a ver pura cara conocida y como si fuera ayer pude saludar y abrazar al Alacrán Jiménez, Alejandro Izquierdo, Goyo Cortés, Pepe Sánchez, Adrián Incapié, Toño Piña, Enrique Frech, Tubito Rodríguez, Martín Navarro, Martín Ponce, Marcos Menéndez, Roberto Gómez Junco, Mateo Bravo, Juan Manuel Azuara, y directivos como el doctor Luis Eugenio Todd y Roberto Méndez. Pero también aparecieron Vicente Munguía, Jorge Araña Maldonado, Fidel Mejía, Francisco Esparza, Juanito Ugalde, quien por cierto anotó el primer gol de Tigres en Primera División en aquel clásico amistoso que terminó 3-3.

Luego hizo su aparición Gerónimo Barbadillo, el invitado especial y quien recibió sendos trofeos en reconocimiento a su trayectoria…. Elizondo, me dijo dándome un cálido abrazo y ambos sumidos en un mar de recuerdos.

Qué reunión, que fraternidad tan bonita y todas esas figuras ignoradas por los actuales directivos del futbol profesional. Ya no son negocio, pero bien harían en invitarlos al centro de la cancha para que la afición les aplauda sus grandes hazañas hechas en ese mismo pasto de Ciudad Universitaria.

Y nos despedimos no sin antes planear una nueva reunión. Es que más que mis amigos, son mis hermanos en el diario andar del periodismo.