RAYADOS CAMPEÓN

QUÉ LES DIJO AL MEDIO TIEMPO

César Vargas

A manera de motivación, la mañana previa a la Final del domingo ante el América, la familia de le mostró a Charly Rodríguez un video…
En las imágenes aparecía de niño, celebrando el título de los Rayados del Clausura 2003, ante el Morelia.
“Era en mi casa, estaba con mi familia, que todos son rayados, obviamente ver ese tipo de cosas te dan para arriba”, dijo la “Joya” de los Rayados, con la medalla de Campeón colgando del cuello y mientras la cancha del Estadio Azteca empezaba a recobrar la calma.
“Los campeones siempre tienen que sufrir un poco y después se disfruta más”, había dicho momentos antes Leonel Vangioni, el jugador que apenas hace unos meses lucía borrado del cuadro titular y anoche se convirtió en el anotador del penalti decisivo para sellar el título ante el América.
La noche del 14 de junio del 2003 que vio al niño Charly Rodríguez reforzar su amor por la playera que defendería años después en una Final, tiene mucho simbolismo.
Aquel título ante el Morelia, representó para la institución el primer golpe de éxito que cambiaría la historia.
Los títulos suelen ir acompañados por grandes logros individuales. A 20 años de su llegada por primera a los Rayados, como jugador, Antonio Mohamed por fin reía de una manera plena, para convertirse ahora sí en un ícono para la institución.
“Peleamos el descenso, vi crecer al Club desde otro lugar, me tocó perder finales y hoy estoy arriba de todo”, dijo el “Turco” anoche en plena celebración.
El fisioterapeuta Roberto García recordaba al reportero que en plena crisis había presagiado que venían cosas grandiosas para el equipo. Mientras el delantero argentino, Rogelio Funes Mori, sostenía en brazos a un niño, ahora con la tranquilidad de haber roto el estigma de no aparecer en las Finales.
El defensa Nicolás Sánchez se acordaba de un nombre que hace tiempo luce olvidado, pero que consiguió el título de la Concacaf que les permitió ir al Mundial de Clubes.
“El esfuerzo y el trabajo trae recompensa.
Mohamed cambió ese chip que teníamos que cambiar, al menos yo entiendo que esto no era cosa de Diego (Alonso)”, dijo el zaguero cuyos penales ayudaron a parar una crisis de confianza que empezaba a hacerse crónica.

“No era cosa de Diego, sino que nosotros tuvimos un relajo extenso, después de ganar la Final contra Tigres, y esos nos llevó a arrancar de muy mala manera el campeonato, con el peligro de quedar eliminados en Liguilla. Para Diego también es un mimo para él, estoy seguro que habrá estado apoyándonos, viéndonos por la televisión, él sabe que lo quiero mucho, que nos cambió muchísimo a nosotros la manera de trabajar también es gracias a él”, agregó Nico.
El defensa lateral Leonel Vangioni relató los minutos previos a pararse frente a Memo Ochoa desde el manchón de penal.
Mientras la tanda de penales avanzaba, la mente de Vangioni navegó entre los dos extremos del destino que le esperaba:
“(Pensaba) Que tenés dos opciones, te convertís en héroe o te convertís en villano”, confesaba rodeado de reporteros, y como si el pasto aún ardiera por el fragor de la batalla.
Le había pedido a Antonio Mohamed tirar primero, a sabiendas de que nunca había fallado en una definición en un partido oficial, y siempre lo había hecho en el primer turno.
“Se lo pedí al entrenador, se lo pedí el primero (penal), pero me dio el quinto y estaba seguro que lo iba a meter”, dijo.
Anoche el mítico Estadio Azteca había sido más coloso que nunca. Durante 45 minutos dejó caer sobre los Rayados todo el peso de su historia, convertido en el templo de los sacrificios donde el América de Miguel Herrería se acercaba a una nueva remontada.
Pero el césped sagrado donde Diego Armando Maradona se convirtió en Dios y Pelé alcanzó el punto más alto de su reinado universal, estaba ahí….rendido.
En los túneles rumbo al exterior, el máximo directivo a cargo del Club de Futbol Monterrey, José González Ornelas, resentía las huellas de la batalla emocional que representó el partido de Vuelta. Recordaba los tiempos de hace dos décadas cuando Femsa tomó una desdibujada institución para llevarla a una época dorada que sigue extendiéndose con cuatro Ligas y cuatro Concachampions, a lo largo de esta época.
Aprovechó para agradecer a todos los directivos que han formado parte de esta reconstrucción histórica del Club.

“En el medio tiempo estábamos mal”, agregaba Mohamed.
-¿Qué le dijiste en el medio tiempo?
“Nadamos tanto para llegar, y no podíamos queda a la orilla”.
En tanto, Vangioni seguía su relato. Cuando llegó el momento de la verdad, como muchas cosas en la vida, se disiparon las dudas.
Caminó rumbo al manchón penal, porque ahora no tenía ninguna duda de que sería el héroe y no el villano.
“Ya sabía a dónde lo iba a patear, así que no estaba nervioso”, relató.
Sabía lo que significaba el momento, porque los Rayados no podían volver a perder, por tanto que habían sufrido en los dos Finales perdidas.
Nunca dudó ni pensó en cambiar su disparo.
“Por suerte, cuando lo iba a patear, vi que el arquero se tiró antes y sólo tuve que tocar, no arriesgué…”, casi suspira.
El momento en que el balón se encontró por fin con las redes representó para muchos de sus protagonistas representó alcanzar por fin esa otra orilla tan anhelada durante tantos años de nado en medio de las tormentas.

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