LA SUERTE NO EXISTE EN EL FUTBOL

Por Angel Chàvez Còrdoba
Estos son los Folios de Don Serafín Corona de hace tiempo:
Ha dicho D. Carlos Miloc, a quien Dios Nuestro Creador guarde por muchos años, que en futbol la suerte no existe. Yo, Serafín Corona, h. c., pienso que el señor técnico de los Caballeros y Campeones Tigres tiene toda la razón. Mi creencia es que no existe la fortuna en todas las actividades donde interviene la mano del hombre. Sí hay suerte pero sólo en cuestiones intangibles, abstractas, donde ningún arte puede modificar circunstancias o sucesos. Tal puede decirse de los sorteos, rifas, o juegos de azar, claro, si no son manipulados.
En futbol, aunque la suerte parezca intervenir por algunos sucesos favorables o desfavorables a determinado equipo, lo cierto es que cada quien se labra su propio éxito o fracaso. ¿Es suerte que un balón se estrelle en el palo? No. Simplemente es falta de tino. Un disparo bien hecho por fuerza tiene que entrar en el marco. En futbol tiene que hablarse de exactitudes. ¿A poco es suerte que un defensa se encuentre por ahí un pase del rival? Nada de eso. Sólo significa que el servicio fue defectuoso. Ni tampoco debe hablarse de fortuna cuando un equipo pierde y al siguiente día su rival también lo hace. Aquí sólo se indica que el adversario no tuvo capacidad para resolver. Se habla de virtudes, no de mala suerte.
Como ya os digo, tal vez sólo en lo incorpóreo pueda hablarse de intervenciones fortuitas. Porque, como dijo el gran poeta mexicano Amado Nervo, “yo fui el arquitecto de mi propio destino. Y, por acá, los futbolistas pueden labrarse su propio futuro. Si de suerte se tratase, entonces quiere decir que todos los rivales de los Señores Felinos corrieron con ella cuando les anotaron tantos goles. ¿Mala suerte? No. Falta de concentración. Errores propios, no aciertos ajenos. En fin, tal vez la única posibilidad de que participe el azar en futbol estribe en el mal estado de la cancha. Ni modo que los jugadores sepan dónde rayos están los hoyos o los baches. Así, si envían un balón y da un extraño bote por algún hoyanco, podría pensarse, con sus debidas reservas, en la suerte. Pero no más. Alguien dijo: “La suerte sólo es una oportunidad bien aprovechada”.- Quedad con Dios.