Ídolo y leyenda, el capitán Osvaldo Batocletti, el Tigre de Tigres, descanse en paz.

Por: Felipe Guerra García

Osvaldo Agustín Batocletti Ronco es toda una leyenda, icono e ídolo que formó parte de legendarios futbolistas, nacionales y extranjeros,  que hicieron historia en el futbol mexicano con los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

El Bato, como cariñosamente lo llamaban sus amigos, compañeros y la afición, fue todo un caballero dentro y fuera de la cancha.

 El Tigre más Tigre, capitán respetable, jugó su último partido. Ha emprendido el viaje eterno dejando un legado excepcional.

Contribuyó en la hazaña de un Tigres, dirigido por otro legendario don Carlos Miloc (qepd), al conquistar en 1978 el primer título en toda la historia del futbol regiomontano para la Cd.  de Monterrey en la Primera División y repitieron en 1982.

Batocletti, en su natal  Argentina, jugó para el Racing de Avellaneda,  Atlético Lanús y Unión de Santa Fe.

Su primer equipo en el futbol mexicano fue el León, de 1974 a 1977 y emigró a filas de Tigres para triunfar.

Lo que fue el destino. Osvaldo Batocletti y el uruguayo Walter Daniel Mantegazza (qepd), habían sido transferidos del León para la Pandilla del Monterrey de cual Miguel Gómez Collado era directivo, pero en esas mismas fechas se incorporó a Tigres y ambos jugadores pasaron a formar parte del entonces Club Deportivo Universitario para la temporada 1977-1978.

Argentino de nacimiento, pero orgullosamente regiomontano por adopción, naturalizado mexicano, Batocletti se consolidó en el futbol mexicano como jugador y como técnico.

Dirigió varias veces al primer equipo felino, en una hizo dupla con Tomas Boy. También dirigió al  Querétaro e Irapuato.

Fue campeón con Tigrillos de Segunda División, asumió la dirección de academias realizando una extraordinaria labor.

Tomó el mando del equipo femenil de Tigres en la naciente Liga Mx y lo histórico reciente, Batocletti, al mando del equipo ganó el título de Liga en el primer clásico regio en la final venciendo a Rayadas en el 2018, que repitieron en este mayo de 2019, pero sin el argentino mexicano al mando, quien había cedido el cargo a Ramón Villa Zeballos para atenderse de cáncer.

Sus jugadoras habían prometido brindarle la copa, cumplieron con su misión.

Osvaldo Batocletti recibió el último reconocimiento postrado en el hospital, orgulloso de que las Tigres Femenil sumaran otro campeonato, el último del  Tigre más Tigre, quien dejó un legado excepcional.

Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío…

Es el final de nuestra vida terrenal y solo quedan las huellas de nuestras obras.

Osvaldo Batocletti, hombre de Dios, hijo ejemplar, esposo amoroso, padre extraordinario, abuelito todo corazón emprendió el viaje eterno.

Futbolista de alta escuela, amante del juego limpio, triunfador dentro y fuera de la cancha, cumplió con su misión hasta el último suspiro y miles honran su memoria que brilla en el firmamento.

Descanse en paz Osvaldo Batocletti.