ASÍ ES EL FUTBOL

Por: César Vargas

Desde que Alberto Santos encabezó la gran revolución del futbol regiomontano a principios de los años 70, el fenómeno no ha dejado de crecer, de evolucionar a través de distintos matices.

Antes y después los obstáculos fueron de distintos tipos: el incendio de un camión que provocó la desaparición del primer Monterrey de la historia, la preferencia de la afición por otro deporte como el beisbol, y los problemas de descenso de Tigres y Rayados.

Hasta a finales del siglo pasado, por otro lado, el combustible que siempre necesitó el aficionado para vivirlo con pasión,  fue más de  carácter idealista. Conformándose con ver a sus equipos como campeones sin corona, resurgiendo de las heridas del descenso como los Tigres a mitad de los 90, sobre poniéndose de catástrofes financieras o legales, o con la eterna promesa de contratar cada temporada figuras que luego no fraguaban.

Hoy, sin embargo, los directivos se enfrentan a dos rivales que no habían aparecido en otras épocas: un aficionado que exige títulos, pues a eso se acostumbró ya, y la televisión que ofrece partidos de cualquier liga del mundo.

La primera señal de alerta ya la sufrieron los Rayados: los fanáticos no agotaron los abonos como venía sucediendo desde que se inauguró el BBVA Bancomer en el 2015, lo que obviamente se traduce en un estadio que no se llena.

La lectura apunta a varios factores: el desencanto ante la falta de un título de Liga; la derrota ante Tigres en la Final y el cambio de horario de los partidos.

Cada vez la televisión parece influir más en las decisiones de los equipos. Ante la importante cantidad de dólares que pagó Fox por los derechos de transmisión de los partidos, el Monterrey prefirió sacrificar a los fanáticos que van al estadio, a favor de los seguidores que se sientan frente a la pantalla en la comodidad de su casa.

Pero la televisión es un arma de dos filos: el mes que permitió a los aficionados disfrutar de un futbol de alto nivel en el Mundial de Rusia, les ocasionó una resaca que aún no pueden digerir del todo cuando lo comparan con el futbol que exhiben los equipos de la Liga Mexicana.

La muestra es clara: si los equipos locales no mejoran la oferta, los aficionados podrán elegir quedarse en casa y con el control en mano recorrer la gama de canales para sintonizar algún partido de cualquier Liga extranjera, mientras los estadios luzcan asientos sin ocupar.