Siempre impuso respeto y categoría en sus lances.

UN IDOLO ARRIBA Y ABAJO DEL RING
Por: Fernando Cavazos Torres
La tarde del 19 de julio falleció uno de los máximos iconos sagrados de la lucha libre mexicana, el señor Maximino Linares mejor conocido en el ámbito luchistico por su nombre de batalla de Rayo de Jalisco deja en mi mente una maravillosa anécdota ocurrida en los vestidores de la Arena Coliseo regiomontana.
Dicho suceso ocurrió al encontrarme entrevistando al ídolo para el diario El Nacional y la promotora Lila Cavazos mandó al señor Raúl de la Rosa para que me desalojada de las instalaciones, ello por ciertas publicaciones firmadas por el que esto escribe y no fueron de su agrado.
Al comunicarme la intención de la promotora el señor Raúl y escucharlo Rayo de Jalisco, de inmediato intervino a mi favor hablando muy indignado con el emisario, le informó que de ser desalojado el periodista él no tomaría parte en el programa, esto habla de la grandeza de ser humano que fue el señor Maximino Linares.
Otro acontecimiento en el que Rayo de Jalisco brindó muestras de su solidaridad con sus compañeros, sucedió al luchador regiomontano Garringo cuando se sintió mal de salud al estar ambos en una habitación en una de tantas giras, la presión arterial nenguaba la condición física del entonces campeón mundial.
Al observar esto Don Máx le ordenó reposar y que él se encargaría de despertarlo al llegar el momento de partir a cumplir con su compromiso luchistico, así sucedió y al abrir los ojos lo primero que vio Garringo fue la imponente figura de don Maximino ya caracterizado con su inolvidable personaje de Rayo de Jalisco, eterno descanso para el alma de esta gloria de nuestra lucha libre.