ASÍ ES EL FUTBOL

Por: César Vargas.

¿Por qué ponemos tantas expectativas en nuestra Selección?
¿Será que sus miedos son mis miedos, nuestros miedos? Si le ganan a Alemania, me digo yo también puedo. Si fracasa, me veo en un espejo. Nos enojamos con los jugadores, no por ellos, sino porque desnudan los que somos. Les cargamos a los jugadores una responsabilidad que no les pertenece.
Tres partidos que nos definen.
Ante Alemania: Nos crecemos cuando somos las víctimas o no nadie espera nada de nosotros.
Ante Suecia: Nos cuesta la responsabilidad de que esperen algo de nosotros.
Ante Brasil: No todo es mentalidad ni echarle ganas, nos falta mucho trabajo en los técnico, en lo físico desde pequeños, exhibe nuestro sistema educativo y de formación.
Juan Carlos Osorio y sus rotaciones: Siempre esperamos la llegada de un mesías (ya sea como entrenador de la Selección Mexicana o para Presidente de la República), en lugar de crear un estilo de juego o sociedad fuerte y sólida, para no exponernos sólo a la buena voluntad de un “iluminado”. Esperamos que ese “iluminado” nos resuelva de golpe todas nuestras carencias.

Juan Carlos Osorio, se quedó corto sin poder cumplir con su misión al mando de la Selección Mexicana. Brasil los ubicó en la realidad. No hubo quinto partido en el Mundial de Rusia (Foto Getty Images-FIFA).

A los mexicanos nos gustan las verdades digeridas: Los blancos o los negros, nos desagradan los matices, los grises que nos hacen pensar. Algo así como las telenovelas, donde los buenos son muy buenos y los malos muy malos. No hay intermedios o personajes en los que se aloje lo mismo lo bueno que lo malo.
No podemos entender que no estaban equivocados aquellos que pensaban que el Tricolor podrían sufrir un desastre en Rusia 2018, tampoco lo estaban quienes se ilusionaban con que se le podían ganar a Alemania.
Así fue la Selección de Juan Carlos Osorio, capaz de dar ante Alemania el mejor partido de México en la historia de las Copas del Mundo, y ante Suecia el peor desde la catastrófica actuación en Argentina 1978.
Es difícil entender que ante Alemania dimos un avance tremendo porque nunca nuestros jugadores habían sido tan valientes ni se habían despojado de sus miedos en una Mundial, como ese día, pero que en promedio no se jugó mejor que en otras Copas del Mundo.
Algo hay en nuestra educación que fallamos en el pensamiento abstracto, complejo.